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La transferencia del aprendizaje

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Escribir un libro que aborde la didáctica de una disciplina escolar a través de la mirada y el lenguaje de otra no es una tarea sencilla. Se exige del autor un profundo conocimiento de sus contenidos, un dominio de cómo acercar la enseñanza al proceso evolutivo y de desarrollo de los educandos y, finalmente, poseer una comprensión de los procesos cognitivos y afectivos que explican el aprendizaje en una determinada población escolar. Este es el reto que plantea el profesor José Gregorio Rangel a lo largo de este nuevo y breve libro de su prolífica cosecha, escrito con mucho atrevimiento, imaginación y, sobre todo, por el deseo de trascender los marcos y los patrones de dos asignaturas que provienen de disciplinas epistémicos muy diferentes: la historia….

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Descripción

PRÓLOGO

Escribir un libro que aborde la didáctica de una disciplina escolar a través de la mirada y el lenguaje de otra no es una tarea sencilla. Se exige del autor un profundo conocimiento de sus contenidos, un dominio de cómo acercar la enseñanza al proceso evolutivo y de desarrollo de los educandos y, finalmente, poseer una comprensión de los procesos cognitivos y afectivos que explican el aprendizaje en una determinada población escolar. Este es el reto que plantea el profesor José Gregorio Rangel a lo largo de este nuevo y breve libro de su prolífica cosecha, escrito
con mucho atrevimiento, imaginación y, sobre todo, por el deseo de trascender los marcos y los patrones de dos asignaturas que provienen de disciplinas epistémicos muy diferentes: la historia,
una ciencia social y la matemática, una ciencia formal. Surge acá una interrogante: ¿cómo hacer para que esos dos campos del conocimiento, separados cada vez más por la racionalidad moderna, se encuentren en un saber existencial que transcienda el currículo y la escuela y se signifiquen desde sus prácticas escolares, se integren armoniosamente sin correr el riesgo de desdibujarse o desaparecerse en eventos sin esencia y, finalmente, que contribuyan a desarrollar en el estudiante
el pensamiento lógico matemático, el lenguaje y la identidad nacional? Justamente esta pregunta consigue una respuesta en este libro que aspira desde la interdisciplinaridad, asumida como estrategia de aprendizaje, transferir contenidos históricos a través de la matemática, utilizando como ambiente de trabajo el aula, la realidad del educando y los contenidos del currículo de segundo y cuarto año del Liceo Bolivariano de la educación media venezolana.
La invitación a esta interesante innovación pedagógica proviene del reclamo pedagógico de poner coto a la tendencia predominante que pernea el dispositivo del currículo que agrupa disciplinas científicas y campos del conocimiento de manera fraccionada, aislada y sin relaciones entre sí; pero que además encuentran en una docencia acrítica el caldo de cultivo favorable
para su reproducción. Frente a este obstáculo conceptual, el autor intenta expresar
de una manera sencilla y clara, el valor didáctico de hacer visible las conexiones que mantienen entre sí estos dos distintos ámbitos del saber, tratando de conjugar ciencia, técnica, razón y práctica
social, tal como lo señaló D’ Alambert al afirmar que entre todos los árboles enciclopédicos, merecería sin duda la preferencia el que ofreciera mayor número de ligazones y relaciones. Este
precepto lógico de antiquísimo valor didáctico no existe en la tradición escolar del aula, siempre ocupada por el discurso profesoral. Desafortunadamente, la acción interdisciplinaria no ocupa un
papel relevante en el aula, de la educación media. No obstante, saber que sus principios teóricos se expresan en el currículo escolar venezolano desde hace varios años, especialmente, desde la reforma educativa de la Educación Básica de nueve grados (1996) cuando se introdujo la planificación por proyectos. A ella se suma la valiosa experiencia que dejó en el magisterio las laboriosas Unidades Generadoras de Aprendizaje (1982). Esta propuesta contenida en presente ensayo induce al lector a revisar críticamente la práctica docente tradicional y asumir una pedagogía diferente, para que se entienda que: Es necesario visualizar el currículo oculto a través de la legitimación del conocimiento vulgar que trae el estudiante e integrarlo al aprendizaje de los contenidos culturales de currículo, lo cual potenciaría el saber y daría sentido, vivencia y valor al aprendizaje académico.
Es fundamental crear un puente entre los conocimientos previos del educando con dos disciplinas epistemológicamente diferentes: una ciencia formal conectada e integrada a la historia que es una
ciencia social, lo cual supone un maridaje interdisciplinario que rompe con dos mitos perversos muy arraigados en el imaginario escolar del sujeto que aprende y del sujeto que enseña. Por un lado, una enseñanza de la matemática estigmatizada por la creencia de que ella es compleja para enseñarla, traumática para aprenderla y, por lo tanto, inaprensible para la mayoría del estudiantado. Por su parte, la enseñanza de la historia está considerada como una materia poco interesante y atractiva, dado el enciclopedismo de su enfoque tradicional y la desconexión de la realidad presente con el pasado, la cual la hace inconexa, pesada y cargada de acontecimientos aislados y personajes.

Es imprescindible enfatizar el papel protagónico del sujeto que aprende en el aula, para lo cual el profesor debe contribuir a que sus estudiantes pasen de una actitud pasiva, silente y sumisa
a una participación activa; que la transferencia no se produce en la retórica del discurso profesoral sino en el ámbito de la acción y en la construcción de un aprendizaje consciente y deliberado;
que se aprende haciendo y en menor grado oyendo; que se enseña y se aprende si se hacen bien las cosas; que si hay condiciones escolares adecuadas y la exigencias previas están identificadas,
el aprendizaje pudiera estar garantizado. Finalmente, que no se aprende en el deseo ajeno ni en la cabeza del otro, es necesario poseer una voluntad de hacer y mostrar un poder para hacerlo bien.
Intervenir estas dos disciplinas del currículo con estos antecedentes en el imaginario escolar es un verdadero desafío que exige del docente mucha iniciativa y creatividad, por tanto, se
exige la adopción de una cosmovisión que esté centrada en achicar y desaparecer el divorcio o distanciamiento entre los contenidos programáticos de las áreas en referencia y lo que el estudiante
percibe y adquiere a través de su experiencia diaria.

La transferencia como la plantea el autor representa una vía idónea para conectar las disciplinas del currículo entre sí con la vida del estudiante y con su realidad multidimensional histórica,
cultural, social, ambiental, económica, etc. En este sentido, la transferencia se convierte en una herramienta interdisciplinaria fundamental para facilitar de manera holística que el encuentro de
contenidos temáticos pueda, de manera inmediata, convertirse en experiencias significativas a través de la acción escolar como la base de toda participación y de todo aprendizaje duradero. Desde la acción intencionada se rompe con la pasividad y el silencio, desde la participación consiente y deliberada el estudiante se hace protagonista de su aprendizaje en el marco de un trabajo colectivo que fortalece la cooperación, la solidaridad y el permanente compartir que es el sentido de la fraternidad y la camaradería. Allí, la historia y la matemática se juntan, se dan la mano, caminan juntas, en esencia, se significan. El autor sostiene que la estrategia
interdisciplinaria posibilita el rescate de la identidad, los valores, el número, los conceptos, su lógica y sus discursos. La propuesta desarrollada en los seis ejemplos de transferencia de aprendizajes y sus prototipos dirigidos a educadores de segundo y cuarto año
de Educación Media son los dispositivos teóricos y prácticos que dan concreción a esta propuesta. Allí se imbrica el texto histórico- matemático con unas pistas disciplinares que brindan al estudiante la oportunidad de aplicar los procedimientos matemáticos de la historia y cuyos productos los podrá cotejar con los resultados previstos. Así mismo, el libro hace llegar al lector cinco anexos de planificación que destacan la viabilidad de su propuesta interdisciplinaria y los vectores de transferencia de aprendizaje desde el currículo.

La transferencia de aprendizaje, una estrategia interdisciplinaria de contenidos entre la lectura alfabética de símbolos matemáticos y hechos históricos es un libro ameno y de
gran vistosidad histórica que permite recrearnos en una encrucijada imaginaria de diálogos entre pensadores antiguos como Platón, Heródoto y Arquímedes, y modernos como el enciclopedista Voltaire, el físico Newton, el pedagogo clásico Comenio, y los psicólogos del siglo XX: Vigotsky, Piaget y Ausubel. Nos alegra que este libro haya sido inspirado por la práctica
pedagógica de un novel historiador, educador y escritor, que labora con mística y devoción en un Liceo Bolivariano sembrado en las xerófitas tierras de Lagunillas de Mérida. Su pluma
extasía didáctica interdisciplinaria y su valor principal reside en su afanoso empeño por demostrar que la transferencia de aprendizaje es posible hacerla, no desde la retórica del discurso,
sino entre dos disciplinas disímiles con cuerpos teóricos sin relación epistemológica; no obstante, pensarse que ello estimulará la participación activa y protagónica de los estudiantes con el
acompañamiento de un docente verdaderamente innovador hace de la Interdisciplinariedad un diálogo de saberes. En buena hora la aparición de este libro para el magisterio venezolano.

Pedro Rivas

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